Rescatando las memorias en la historia, podemos reconocer a la mujer como un ser que genera vida, protege, cuida y educa a los hijos, quedándose en casa con las labores del hogar, mientras el marido trabaja y sustenta el hogar. Sin embargo, más allá de los siglos, la mujer buscó el reconocimiento sobre el terreno por ser madre y esposa, pero también por ser una profesional dedicada. 

Hoy en día la figura de la mujer en la sociedad se ha convertido en algo de suma importancia, donde juega un papel cada vez más protagónico, aunque todavía sufre en su vida cotidiana los legados históricos del sistema social patriarcal. Es por esta desigualdad aún latente, fruto de un pasado que ha dejado huellas en el presente en el que la mujer era vista sólo para la reproducción y como complemento del hombre, que surge la necesidad de luchar por los derechos de la mujer. 

 

Con el tiempo, gracias a las luchas impulsadas, las mujeres han logrado aumentar su espacio en las estructuras sociales, abandonando la figura de ama de casa y ocupando puestos de trabajo, cargos importantes en empresas y estructuras jerárquicas menos sumisas. 

Ciertamente, dedicarse profesionalmente, triunfar, ser reconocida y cuestionarse la maternidad (casándose o no) es común hoy en día. La dinámica familiar sufrió cambios, lo que vino con una participación más activa de los padres o terceros en la procreación de los hijos, así como en las tareas del hogar, para que las mujeres pudieran conciliar su jornada. 

A lo largo de los siglos, las mujeres han demostrado ser capaces de realizar mil y una tareas con competencia, dedicación y paciencia. Sólo por ejemplificar, la mujer trabaja haciendo las tareas del hogar, cuidando a los hijos, preparando la comida para su marido y soportando también la presión de la sociedad sobre la belleza, la profesión y la vida personal.  

 

El trabajo ha adquirido diferentes significados para las mujeres, como las dificultades financieras y la necesidad de compartir las cuentas del hogar. Además de aspectos emocionales, como la independencia, la autonomía, la satisfacción personal y el incremento de las relaciones sociales. El conocimiento de los aspectos emocionales asociados al trabajo es importante para comprender cómo las mujeres representan actualmente su carrera profesional y qué lugar ha ocupado el trabajo en la vida. 

Por lo tanto, estas transformaciones en la vida de las mujeres han sido de elecciones propias. La mujer asumió este rol, demostrando que es posible, que puede ser lo que quiera, a veces madre, a veces esposa, a veces profesional, o todos estos y 1001 roles más de los que se le asignan. Sí, el lugar de una mujer es donde ella quiere.  

Por eso queremos concluir con estos ejemplos de que las mujeres han demostrado a sobremanera a lo largo de los años que su presencia importa y aporta en todos los ámbitos: 

Ciencia: Muchas mujeres han sido pioneras en el campo de la ciencia y han realizado importantes contribuciones a la investigación y el avance de la tecnología. Ejemplos incluyen Marie Curie, la primera mujer en recibir un premio Nobel y la única en recibir dos premios en dos disciplinas diferentes, y Rosalind Franklin, cuya investigación ayudó a entender la estructura del ADN. 

Humanitarias: Muchas mujeres han sido defensoras de los derechos humanos y han luchado por mejorar las condiciones de vida de las personas en todo el mundo. Ejemplos incluyen Malala Yousafzai,Rigoberta Menchú, y Wangari Maathai. 

Arte: A lo largo de la historia han existido muchas artistas importantes que han contribuido a enriquecer el mundo con su arte. Ejemplos incluyen Frida Kahlo, Mary Cassatt, y Sonia Delaunay.

En Salud Interactiva reconocemos todo el valor que aportan las mujeres a nuestra sociedad y a nuestra vida, por lo que las celebramos cuidando su salud, poniendo a su disposición los mejores médicos al mejor precio. ¡Conócenos!  

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.