El agua es esencial para mantener el cuerpo hidratado; el corazón y la mente sana.

El 70% de la composición de nuestro cuerpo es agua, elemento indispensable para mantenerlo sano porque, además de limpiar el organismo y eliminar las toxinas, es un eficaz vehículo para transportar las vitaminas y sales minerales que necesitan nuestras células.

Estos son los 10 beneficios que nos aporta el agua:

1.      Alivia la fatiga

El agua es utilizada por el cuerpo para eliminar toxinas y productos de desecho que éste no necesita. Cuando hay menos agua en el cuerpo, el corazón tiene que trabajar más para bombear la sangre oxigenada a todas las células y otros órganos principales y eso puede causar fatiga.

2.      Evita el dolor de cabeza y las migrañas

En la mayoría de los casos, la razón principal de los dolores de cabeza y migraña es la deshidratación.

3.      Ayuda en la digestión y evita el estreñimiento

Cuando bebemos suficiente agua se aumenta la tasa de metabolismo, es decir, los alimentos que consumimos se descomponen apropiadamente. Esto ayuda a que el sistema digestivo funcione correctamente previniendo el estreñimiento.

4.      Ayuda a mantener la belleza de la piel

El agua ayuda a reponer los tejidos de la piel, así como a hidratarla y aumentar su elasticidad. Cuando el cuerpo recibe suficiente agua, la piel estará hidratada. También ayuda a la piel con las cicatrices, acné, arrugas y otros síntomas de envejecimiento.

5.      Regula la temperatura del cuerpo

Las propiedades térmicas del agua y su capacidad para liberar el calor del cuerpo cuando el sudor se evapora de la superficie de la piel son de gran ayuda en el mantenimiento de la temperatura corporal durante todo el día. Una temperatura corporal bien regulada nos hará sentir con más energía y a mantener los músculos y articulaciones lubricados evitando que tengamos calambres y esguinces.

6.      Reduce el riesgo de cáncer

Algunos estudios indican que el consumo de agua también reduce el riesgo de cáncer de vejiga y colon. El agua destruye los agentes causantes de cáncer reduciendo el riesgo de diferentes tipos de cáncer.

7.      Mejora el sistema inmunológico

Cuando el cuerpo recibe la cantidad adecuada de agua, mejora el sistema inmunológico. Así, puede luchar contra enfermedades como la gripe, cálculos renales y ataque cardiaco. También será de gran ayuda para hacer frente a problemas de salud como el reumatismo, la artritis, etc.

8.      Reduce el riesgo de problemas cardiacos

Mantenerte activo con una alimentación saludable y bebiendo 2 litros de agua (o 5 vasos) diario, si te propones estos cambios saludables en tu rutina te ayudará a reducir el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y diabetes.

9.      Resuelve el mal aliento

El mal aliento es una clara señal de que el cuerpo necesita más agua. La saliva ayuda a tu boca a liberarse de bacterias y mantener la lengua hidratada. Por esto, cada vez que tengamos mal aliento, lo primero que debemos hacer es beber mucha agua.

10.  Ayuda a perder peso

El agua ayuda a eliminar los subproductos de la grasa. Cuando bebemos agua, el estómago se llena haciéndonos perder un poco el apetito. El agua no contiene calorías, grasa, carbohidratos ni azúcar y es un gran reemplazo de las bebidas con alto contenido calórico.

Recuerda «No hay vida sin agua.»

– Albert Szent-Gyorgyi

El estudio de millones de horas de sueño de miles de personas de casi todo el mundo confirma lo que dice la experiencia: cuanto más calor hace por la noche, peor se duerme. Pero los detalles de este trabajo recién publicado no eran tan evidentes: las personas de los países más empobrecidos son las que peor lo tienen, junto a los mayores y las mujeres. Además, los autores del análisis, realizado durante tres años, han cruzado sus datos con las proyecciones climáticas y calculan que, para finales de siglo, dormiremos más de 50 horas menos al año por culpa del aumento de las noches calurosas.

Investigaciones hechas bajo condiciones controladas han demostrado que la temperatura óptima para dormir ronda los 17º-18º. A partir de ahí, la calidad y cantidad de sueño empieza a resentirse. El exceso de calor ambiental compromete la termorregulación de la temperatura central del cuerpo (tronco y cerebro) por medio de la periférica, que usa la circulación sanguínea hacia las extremidades como mecanismo de refresco. Esto tiene una amplia serie de consecuencias que van más allá de la somnolencia al día siguiente. Pero no es fácil estudiar el impacto real de los factores climáticos en el sueño.

Un grupo de investigadores de universidades danesas y alemanas ha logrado que casi 50.000 personas de 68 países que utilizan pulseras que registran la actividad (dos modelos de un fabricante japonés) participaran en un proyecto que quería cruzar los datos registrados por el dispositivo con el tiempo que hacía en su lugar. La pulsera lleva un acelerómetro con el que se puede inferir cuándo uno se duerme y cuándo despierta. Esa información la relacionaron con un amplio abanico de datos del tiempo: temperatura de cada noche, máximas y mínimas de cada día, amplitud térmica entre ambas, si aquella jornada estaba nublado, hacía viento o la humedad relativa del aire. Los resultados de tanto cruce de datos los acaban de publicar en la revista científica One Earth.

El investigador de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y principal autor del estudio Kelton Minor destaca que su trabajo supone “la primera evidencia a escala planetaria de que las temperaturas por encima de la media erosionan el sueño de los humanos”. Esta erosión se produce sobre todo porque “el calor retrasa el momento en el que las personas se duermen y adelanta cuando se despiertan”, añade. Así que se acorta la duración total. Los humanos de la muestra duermen en torno a 7,1 horas. La mitad de los mayores no llegan ni a eso y los de mediana edad tienen vigilias más largas entre semana que los fines de semana. Globalmente, los asiáticos duermen menos que los europeos. Los japoneses, por ejemplo, dedican una media hora menos de media que italianos o españoles.

Cuando se introduce el factor temperatura, el estudio desvela datos más allá del obvio impacto del calor en la calidad del sueño. Así, en las noches más cálidas respecto a la media, su duración se reduce en algo más de 14 minutos de promedio. “En comparación con la media nocturna a en el ámbito mundial (noches dentro del rango de temperatura entre 5º y 10º), vemos que las tórridas por encima de los 25º aumentan la probabilidad de que las personas duerman poco en 3,5 puntos porcentuales”, escribe Minor en un correo. “Estimamos que, aproximadamente, una sola noche calurosa en una ciudad de una población equivalente a 100.000 adultos provocaría que alrededor de 3.500 adultos adicionales tuvieran una noche de peor en comparación con las noches en que la temperatura se acercaba a la media nocturna global”, detalla.

El trabajo confirma algo ya estudiado: los mayores duermen peor cuando hace calor, más bien mucho peor. El efecto de un aumento de un grado es más del doble en los que tienen más de 65 años. También observa que las mujeres tienden a verse más afectadas por la temperatura excesiva que los hombres. Aunque apenas tienen datos de África (únicamente de Marruecos y Sudáfrica) y unos pocos más de América Latina, los autores del estudio observan que el impacto negativo es más acusado en los países de niveles medios y bajos de desarrollo que en los más avanzados. Es probable que el aire acondicionado tenga su impacto aquí, pero no tenían manera de confirmarlo.

En la última parte del trabajo, los científicos proyectan sus datos en dos escenarios climáticos: uno en el que se logran controlar las emisiones y otro en el que siguen aumentando. Ambas situaciones serán testigo de un mayor número de noches con mínimas elevadas. “Bajo un escenario de calentamiento climático moderado (donde los humanos logran estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero) y sin más adaptación, estimamos que para 2099 cada persona puede perder un promedio de 50 horas de sueño por año debido a temperaturas nocturnas subóptimas”, dice Minor. Y si no se hace nada, la cifra podría acercarse a las 60 horas.

Entre los muchos cambios que ha generado la pandemia se encuentra el avance de la atención médica digital. Pero más allá de la telemedicina, mucho más allá, este nuevo paradigma de la atención sanitaria se ha extendido a un terreno caracterizado por el protagonismo de la tecnología en el tratamiento de determinadas enfermedades: la Terapia Digital.

Tal y como explica la alianza Terapéutica Digital, una organización sin ánimo de lucro que impulsa la digitalización en el mundo de la salud, esta modalidad de tratamiento utiliza potentes desarrollos informáticos para prevenir, controlar o tratar un trastorno o una enfermedad a través, por ejemplo, de una aplicación móvil. Se trata de softwares robustos, testados clínicamente y sujetos a regulación por parte de las autoridades, que son compatibles con la administración de medicamentos. Estos programas informáticos se pueden integrar en dispositivos como los smartphones o tablets y ayudar así a mejorar la atención médica en áreas geográficas remotas.

Aunque la pandemia ha impulsado este tipo de terapias, hay especialidades en las que estas soluciones tecnológicas ya han alcanzado cierta madurez, como los trastornos mentales crónicos.

La Alianza Terapéutica Digital cuenta con una biblioteca de productos de Terapia Digital que se basan en un decálogo de principios comunes, entre ellos:

  • Tienen como objetivo prevenir, controlar o tratar un trastorno o enfermedad médica.
  • Involucran a los usuarios en sus procesos de desarrollo y uso.
  • Cumplen con los principios de privacidad y seguridad del paciente.
  • Incorporan los resultados de los ensayos publicados en revistas especializadas.
  • Están sometidos a un control de riesgo, eficacia y uso por parte de las autoridades.

Softwares, apps y videojuegos

Existen muchas soluciones de Terapia Digital. Una de ellas es Insulia, un software que se administra con receta y cuyo objetivo es ayudar a los diabéticos tipo 2 a controlar su condición. Se trata de un programa informático que se puede utilizar en un smartphone u ordenador compatible que sugiere a los pacientes dosis personalizadas de insulina y les ofrece recomendaciones para controlar la diabetes.

Por su parte, Kaiku Health es una aplicación de apoyo a pacientes con cáncer que les permite informar sobre los síntomas que sufren para obtener a continuación instrucciones de auto atención.

Kaiku Health permite reducir las visitas presenciales a los centros de salud y obtener una atención más rápida y eficaz. Los datos que aporta esta app, unidos a la investigación clínica abren nuevas oportunidades para evaluar la efectividad de los tratamientos y sus resultados a largo plazo.

Junto a estas y a otras soluciones que figuran en la biblioteca de la Alianza existen otros ejemplos de terapia digital que también han sido avalados por las diferentes autoridades sanitarias.

Limitaciones del uso de terapias digitales

Sin embargo, a pesar de las virtudes de estas terapias digitales, todavía existen ciertas limitaciones a su uso generalizado. Una de ellas tiene que ver con los problemas de privacidad que afectan a otras tecnologías como la Inteligencia Artificial en un área tan sensible como la salud. Estos datos tienen una protección cada vez mayor y requieren medidas de ciberseguridad robustas y fiables para que este tipo de tecnología se pueda implementar.

Además, todavía no existe un organismo regulador en Europa que sea capaz de verificar la utilidad de estas tecnologías y añadirlas a un registro oficial que las haga plenamente confiables. A ello se le añade las dudas sobre la adherencia de este tipo de sistemas a largo plazo por parte de los pacientes, algo especialmente importante en enfermedades de carácter crónico.

En cualquier caso, está claro que la tecnología va a seguir jugando un papel fundamental a la hora de complementar la acción de los médicos en la prevención, control y tratamiento de numerosas enfermedades, especialmente a medida que avanza la carrera digital.

 

El plátano es una fruta de inconfundible sabor y aroma, además de presentar un aspecto de lo más atractivo por su color amarillo. Su sabor, aroma y la alta concentración de nutrientes convierten a esta variedad en una de las favoritas de consumidores de todas las edades.

Pero entre las ventajas del plátano hay quizá otra que también le ha llevado a conquistar la mesa de los cinco continentes: esta sabrosa fruta, protegida por un higiénico envoltorio natural que la preserva de la contaminación externa y facilita su transporte, resulta tan cómoda de pelar y de comer que se puede disfrutar en cualquier lugar, sin necesidad de servilleta ni de cuchillo.

Propiedades del plátano

El plátano es rico en hidratos de carbono, especialmente en azúcares simples si está maduro. Estos azúcares, glucosa, sacarosa y dextrosa, constituyen una fuente de energía rápida. Es por ello ideal para recuperar nutrientes tras realizar un esfuerzo físico.

Además, el plátano tiene un bajo contenido de proteínas y pocas grasas, sin colesterol. Entre los minerales que contiene se destaca el potasio y el magnesio.

Por lo que respecta a las vitaminas, el plátano es rico en betacaroteno, vitamina C, E y ácido fólico.

Entre sus beneficios que proporciona el plátano se destacan:

Ayuda a regular la hipertensión arterial

Gracias a la concentración de potasio que presenta, el plátano es un bien aliado si se desea bajar la hipertensión arterial. Según los especialistas, un plátano proporciona un entorno a un 15% de las necesidades diarias de potasio de una persona adulta.

Es una fuente de energía

El plátano contiene vitaminas el grupo B, ácido fólico, hidratos de carbono y potasio, ofreciendo una combinación ideal tanto para producir energía como para recuperarla. Si se consume un plátano después de hacer un ejercicio, no solo se recupera energía, también incrementa la resistencia. Las vitaminas del grupo B son básicas en el proceso de producción de energía, ayudando a proteger también el sistema inmunitario y el nervioso.

Combate el estreñimiento

Cuando están verdes, al presentar un alto contenido en almidón e hidratos de carbono, mejoran el tránsito intestinal, si bien también pueden provocar aerofagia y cierta indigestión.

Los plátanos maduros se recomiendan en caso de diarrea, ya que tienen propiedades calmantes de la mucosa digestiva.

Calma la acidez de estómago

Como ya hemos visto, la alcalinidad del plátano ayuda a combatir la acidez gástrica, especialmente si lo tomamos maduro y antes de las comidas. Consumir un plátano maduro es un remedio sencillo y eficaz para incrementar las reservas alcalinas del organismo y reducir los niveles de acidez.

Combate la artritis y la gota

Su efecto frente al exceso de ácidos también es beneficioso para hacer frente a la artritis, la gota y el reuma.

Evita la retención de líquidos

Al tener un escaso contenido en sodio y bastante potasio, el plátano evita la retención de líquido, siendo aconsejable en el caso de padecer nefritis o cálculos renales.

Incluso dos años después de su infección inicial, la mayoría de las personas que fueron hospitalizadas por covid-19 al principio de la pandemia tenían síntomas persistentes, según un nuevo estudio que puede ser uno de los más largos y grandes registrados para seguir a personas con COVID prolongado.

El estudio, publicado, encontró que el 55% de los pacientes todavía tenían al menos un síntoma de COVID-19 dos años después. Eso fue en realidad una mejora de seis meses después de la infección, cuando el 68% tenía síntomas.

Los investigadores revisaron seis meses, 12 meses y dos años después de que los pacientes fueran dados de alta y les preguntaron por su evaluación subjetiva de los síntomas. Los participantes también fueron evaluados mediante pruebas médicas más objetivas, incluidas de función pulmonar, tomografías computarizadas y pruebas de caminata de seis minutos.

En general, los participantes tenían un peor estado de salud dos años después. Aquellos que tenían síntomas prolongados de covid-19 enumeraron dolor, fatiga, problemas para dormir y problemas con su salud mental. Los pacientes que recibieron asistencia respiratoria de alto nivel mientras estaban hospitalizados tuvieron más problemas pulmonares que otros a largo plazo.

Los participantes con síntomas prolongados también fueron al médico con más frecuencia que antes de la pandemia. Les resultaba más difícil hacer ejercicio y, en general, reportaron una peor calidad de vida. La mayoría había vuelto al trabajo, pero no está claro si trabajaban al mismo nivel que antes de enfermarse.

  • Las personas con covid-19 pueden enfrentar complicaciones cardiovasculares a largo plazo, según un estudio

El estudio tiene algunas limitaciones. Los investigadores no compararon los resultados con personas que fueron hospitalizadas por razones ajenas al COVID para ver si también tenían síntomas persistentes. Compararon al grupo hospitalizado con personas de la comunidad que nunca tuvieron covid-19; ese grupo también tuvo problemas de salud un año después, pero eso sucedió en aproximadamente la mitad de las personas que en el grupo hospitalizado.

Otra limitación fue que la investigación involucró a un solo hospital, por lo que los resultados pueden no ser universales para todos los pacientes hospitalizados con COVID-19. Al principio de la pandemia, los pacientes generalmente permanecían en el hospital por más tiempo que ahora, y eso podría tener un efecto en la duración de los síntomas. Y debido a que la investigación se realizó al principio de la pandemia, no está claro si habría resultados similares en las personas que se enfermaron con variantes posteriores del coronavirus o en aquellas que habían sido vacunadas.

Las ensaladas son muy beneficiosas para nuestra salud. Aportan antioxidantes que ayudan a cuidar el corazón y, además, mejoran la digestión. La ensalada de pasta con atún que vamos a preparar a continuación tiene todos estos beneficios y, como su ingrediente principal es la pasta, ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos. Lo vamos a acompañar con atún para dar aún más sabor a este plato y también incluiremos verduras y huevo para convertirlo en una receta completa, perfecta para servir como entrante o primer plato. Para elaborar esta ensalada de pasta con atún solamente tienes que seguir estos sencillos pasos:

INGREDIENTES

  • Pasta
  • Atún en conserva
  • Huevos
  • 1 pimiento rojo
  • 1 cebolla
  • Tomates cherry
  • Aceitunas verdes sin hueso
  • Maíz dulce
  • aceite
  • vinagre
  • sal

COMO HACER LA ENSALADA DE PASTA FRIA CON ATUN

1.En una cazuela con abundante agua a fuego fuerte, ponemos un puñado de sal y lo llevamos a ebullición. A continuación, introducimos la pasta y dejamos que se cocine alrededor de unos 10 minutos, removiendo con frecuencia para que no se pegue.

2.En otra cazuela, con abundante agua también a fuego fuerte, ponemos un puñado de sal y lo llevamos a ebullición. Cuando esté hirviendo, introducimos los huevos y dejamos que se cocinen unos 10 minutos. Un truco: Al introducirlos con el agua ya hirviendo, en lugar de fría, será más fácil pelarlos después.

3.Comenzamos a montar nuestra ensalada de pasta con atún. Cuando la pasta esté al dente, retiramos la cazuela del fuego y la escurrimos de su agua. Después, ponemos la pasta en un bol o ensaladera.

4.Hecho esto y cuando los huevos estén cocidos, los retiramos también del fuego. Pelamos los huevos y los cortamos en rodajas. Los añadimos en el bol junto con la pasta.

5.A continuación, agregamos el atún escurrido de su aceite, la cebolla cortada en finas tiras, el pimiento rojo cortado en cubos grandes, los cherrys cortados por la mitad, las aceitunas y el maíz.

6.Finalmente, aliñamos la ensalada al gusto con aceite, vinagre y sal. Removemos para distribuir bien el aliño y servimos.

Como has podido comprobar, esta ensalada de pasta con atún es muy sencilla de hacer. Un plato muy completo y saludable, pensado para toda la familia.

Hacer algunos ejercicios antes de dormir puede contribuir a una mejor calidad de sueño. ¿Te cuesta descansar? ¿Quieres despertar como nuevo? ¡Ponlos en práctica!

La práctica habitual de ciertos ejercicios antes de dormir resulta útil para quienes tienen problemas de sueño.

En primer lugar, hay que elegir movimientos de baja intensidad, preferiblemente relajantes, que permitan reducir tanto el estrés mental como las tensiones físicas. Por otro lado, es conveniente dedicarle pocos minutos y dejar las rutinas extenuantes para otros momentos de la jornada.

Dedicar unos minutos a una rutina de ejercicios antes de dormir contribuye a conciliar el sueño con más facilidad. A su vez, incrementa el tiempo y la calidad del sueño, sobre todo cuando hay antecedentes de insomnio. Dicho de otro modo, lo idóneo es elegir movimientos relajantes, como los estiramientos o las posturas de yoga, que desencadenan una respuesta calmante, tanto física como mental.

Torsiones relajantes

  • En primer lugar, acuéstate boca arriba sobre la cama y lleva las rodillas al pecho. Tómalas con los brazos para tener mejor equilibrio.
  • A continuación, rota de un lado a otro con un movimiento lento. La idea es que sirva como un leve masaje para la zona lumbar
  • Otra manera de hacer esta actividad consiste en flexionar un poco las rodillas, sin llegar a juntarlas con el pecho. Luego, con la espalda siempre apoyada, hacer las torsiones con ambas piernas hacia los lados.

Postura del niño

  • Este ejercicio típico de las rutinas de yoga es idóneo para disminuir la tensión en la espalda y los hombros. De hecho, estira también las caderas. Para empezar, ponte de rodillas en el suelo y junta los dedos gordos del pie.
  • Asegúrate de separar las rodillas a la altura de las caderas y, a partir de esta posición, exhala y hunde el torso hacia los muslos.
  • Deja que las manos se relajen a lo largo del torso, de tal manera que apunten hacia el frente, con las palmas hacia arriba.
  • Para una pose más activa, extiende las manos hacia adelante, pero con las palmas hacia abajo.
  • Mantén la frente en el suelo y gira un poco la cabeza hacia cada lado.
  • Complementa el ejercicio con una respiración lenta y pausada.

Mariposa

  • Para llevar a cabo este ejercicio siéntate con las piernas flexionadas, de modo que ambas plantas de los pies queden mirándose entre sí (a manera de mariposa).
  • Luego, con la espalda recta en todo momento trata de bajar poco a poco las rodillas hasta que toquen el suelo.
  • Inhala y exhala mientras haces el movimiento.

Enhebrar la aguja

Su práctica libera de las tensiones y ayuda a tener un descanso reparador.

  • Para empezar, ponte en cuatro apoyos, con las muñecas debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas.
  • En seguida, inhala y levanta el brazo derecho hacia el techo, con la palma hacia el lado opuesto del cuerpo.
  • Exhala y lleva el brazo que tienes elevado por debajo del pecho, de modo que el hombro toque el suelo.
  • Gira la palma hacia arriba y apoya la mejilla en el suelo.
  • La mano izquierda puede permanecer en la misma posición, o bien la puedes extender un poco hacia la derecha, por encima de la cabeza.
  • Realiza 5 respiraciones. Luego inhala, vuelve a la posición inicial y repite el ejercicio con el lado contrario.

Estocada baja

Para dormir bien y despertar como nuevo, realiza este estilo de estocada antes de dormir. Así, finalizada su práctica el cuerpo estará preparado para el descanso.

  • De nuevo, desde la posición de cuatro apoyos realiza un paso hacia adelante con el pie derecho, de modo que quede entre las manos. Asimismo, desliza la rodilla izquierda hacia atrás.
  • Mantén el cuello estirado y alineado con la columna. Si lo prefieres, puedes poner las manos sobre la rodilla que está adelante.
  • Haz de 5 a 10 respiraciones profundas y cambia de pierna.

¿Qué es la autoestima?

Se conoce como autoestima a un conjunto de percepciones, valoraciones y apreciaciones que un individuo tiene respecto a sí mismo o a las actividades que realiza. Esto puede enfocarse en la totalidad de su persona, en sus labores, o en la apariencia corporal, etc. Se trata de la evaluación que hacemos ordinariamente de nosotros mismos.

Todas las personas poseen una proyección mental de quiénes son, cómo lucen, en qué son buenos y en qué son malos, y cómo los perciben los demás. Sea o no cierta esa descripción que hacemos de nosotros mismos, lo cierto es que se forma durante la infancia y sobre ella descansa nuestra relación con nosotros mismos: la autoestima.

La autoestima es un concepto de importancia dentro de las disciplinas de la psicología y la educación, tanto así que su definición regularmente depende del abordaje psicológico que se prefiera. Como la teoría de la pirámide para las “Necesidades de autoestima”, tales como aceptación, confianza, éxito o respeto.

La autoestima es un valor clave en nuestra relación con los demás, pues cada uno admite la cantidad de amor o, por el contrario, las formas de maltrato, que siente que merece.

Autoestima baja

Coloquialmente se habla de autoestima “baja” cuando las personas exhiben alguna de las siguientes conductas:

  • Autocrítica constante. La persona se mantiene en un perpetuo estado de insatisfacción, disminuyendo o viéndole el lado negativo a todo lo que hace o recibe.
  • Hipersensibilidad a la crítica. La persona tolera poco las críticas y se muestra hostil ante quienes lo cuestionan, y es fácil de resentirse.
  • Deseo compulsivo de complacer. La persona pone por encima de sus propias necesidades las de los demás, con tal de recibir aprobación de ellos, y es incapaz de decir que no.
  • Perfeccionismo. La persona se exige a sí misma hacer las cosas perfectamente, lo cual a menudo es imposible, y el menor fallo representa para ella una catástrofe.
  • Culpabilidad constante. La persona es incapaz de perdonarse errores y se condena eternamente por ellos.
  • Defensividad. La persona reacciona ante la vida como bajo un constante ataque, y es incapaz de pactar del todo con el goce de vivir o la alegría.

Algunos consejos simples para atender la autoestima son:

  • Evitar la comparación. Entender que cada uno hace lo que puede con lo que le tocó en suerte.
  • Aceptarse a sí mismo. Cada persona es única e irrepetible, por lo que no sirve de nada compararse con el resto del mundo.
  • Ser realista. Respecto a las metas propuestas (que sean alcanzables y a corto y mediano plazo es mejor), pero también a los defectos y virtudes (no agrandarlos ni minimizarlos).
  • Hacer las paces. Con el pasado y los errores cometidos, con los daños recibidos o con lo perdido. Es indispensable dejar ir para poder vivir en el presente.
  • Defender lo propio. No ceder a las peticiones ajenas que contradigan lo que deseamos o queremos, ni renunciar a lo que buscamos por simplemente recibir aprobación ajena. La propia es la más importante.
  • Salir de nuestra zona de confort. Asumir que la vida trae riesgos, opciones, decisiones, caídas, remontadas, aprendizajes, cambios, y que el letargo de no hacer nada por miedo, se aleja mucho del concepto de vida.
  • Vivir el presente. La vida nos da una nueva oportunidad cada día, y si eres capaz de vivir el aquí y ahora, tendrás múltiples ocasiones para aprender nuevos recursos y disfrutar plenamente los buenos momentos.
  • Reconocer los logros y capacidades. Es importante que empieces a reflexionar, recordar y reconocer los logros que forman parte de tu vida y que se han producido gracias a ti.
  • Trabajar los pensamientos limitantes y el lenguaje verbal. Los pensamientos negativos proyectados sobre uno mismo destruyen la autoestima, por eso es muy importante sustituirlos por otros más sanos.

El insomnio es un trastorno del sueño frecuente que puede causar dificultad para conciliar el sueño (quedarse dormido), mantenerlo, o puede hacer que te despiertes demasiado temprano y no puedas volver a dormirte. Es posible que sigas sintiéndote cansado cuando te despiertes. El insomnio no solo puede minar tu energía y estado de ánimo, sino que también puede afectar tu salud, desempeño laboral y calidad de vida.

Cuántas horas de sueño son suficientes es algo que varía según la persona, pero la mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 8 horas por noche.

Los síntomas de insomnio pueden incluir lo siguiente:

  • Dificultad para conciliar el sueño a la noche
  • Despertarse durante la noche
  • Despertarse muy temprano
  • No sentirse bien descansado después del sueño nocturno
  • Cansancio o somnolencia diurnos
  • Irritabilidad, depresión o ansiedad
  • Dificultad para prestar atención, concentrarse en las tareas o recordar
  • Aumento de los errores o los accidentes

Las causas frecuentes del insomnio son las siguientes:

  • Estrés. Las preocupaciones relacionadas con el trabajo, la escuela, la salud, las finanzas o la familia pueden mantener la mente en actividad durante la noche, lo que dificulta el sueño. Los acontecimientos estresantes de la vida o los traumas, como la muerte o la enfermedad de un ser querido, un divorcio o la pérdida de un trabajo, también pueden causar insomnio.
  • Viajes u horarios de trabajo. Los ritmos circadianos actúan como un reloj interno y regulan el ciclo circadiano, el metabolismo y la temperatura corporal. La alteración de los ritmos circadianos del cuerpo puede causar insomnio. Las causas abarcan el desfase horario por los viajes a través de varias zonas horarias, el trabajo en turnos de tarde o de mañana, o el cambio de turno con frecuencia.
  • Malos hábitos de sueño. Los malos hábitos de sueño incluyen los horarios irregulares de acostarse, las siestas, las actividades estimulantes antes de acostarse, un entorno de sueño incómodo y el uso de la cama para trabajar, comer o mirar televisión. El uso de computadoras, televisores, videojuegos, teléfonos inteligentes u otras pantallas antes de acostarse pueden afectar el ciclo del sueño.
  • Alimentación en exceso en la noche. Está bien ingerir un tentempié liviano antes de acostarse, pero comer en exceso puede causarte molestias físicas cuando estás acostado. Muchas personas también tienen acidez estomacal, el flujo retrógrado de ácido y comida que va desde el estómago hasta el esófago después de comer, lo que puede mantenerte despierto.

El insomnio generalmente se puede tratar, sin importar tu edad. Con frecuencia la clave reside en los cambios en la rutina durante el día y al acostarte. Estos consejos pueden ayudarte.

  • Respeta los horarios de sueño. Sé consistente en el horario de acostarte y de levantarte todos los días, incluso los fines de semana.
  • Mantente activo. La actividad habitual ayuda a promover las buenas noches de sueño. Establece un horario para hacer ejercicios por lo menos algunas horas antes de acostarte y evita las actividades estimulantes antes de la hora de dormir.
  • Evita o limita las siestas. Las siestas pueden hacer que sea más difícil conciliar el sueño por la noche. Si te resulta imposible evitarlas, intenta que no duren más de 30 minutos y no tomes una siesta después de las 3 p. m.
  • Evita o limita la cafeína y el alcohol, y no consumas nicotina. Todas estas sustancias pueden hacer que sea más difícil conciliar el sueño, y sus efectos pueden durar varias horas.
  • Evita las comidas abundantes y las bebidas antes de acostarte. Un tentempié liviano es suficiente y puede ayudar a evitar la acidez estomacal. Bebe menos líquido antes de acostarte para no orinar con tanta frecuencia.

El insomnio es un trastorno que puede llegar a interferir de forma significativa en la vida de la persona que lo sufre. Conocer sus principales causas y tratamientos puede ser de ayuda a la hora de abordar este problema de salud. No obstante, es importante que las personas que padezcan insomnio crónico acudan a un profesional sanitario, especialmente si el insomnio está relacionado con alguna enfermedad o con la toma de medicamentos.